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martes, 9 de noviembre de 2010

Te extraño



Este llanto desmigajándose,

estás gotas desmanteladas

como huevos desperdiciados

y el dolor pujando tu nombre.


Como me hace de falta tu sonrisa

sonando contra mi soledad,

hace días que perdí todo rastro de vos

y nada me dicen los girasoles puestos al sol

como brújulas desamparadas.


Tengo roto todo,

adentro se me descosió el monicongo

y me haces falta…

regresa

el viento anda de suicida entre mis días

y mi culpa de tu ausencia

me acorrala…

me acorrala.


Dios

cuanto te extraño,

como hace de falta tu voz pariendo,

tu compañía de desvelos creciendo.


Grito el mundo

e impongo a la noche tu geografía,

todo se derrumba;

los colores se desbandan

llevándose cada migaja de ti.


Ya ves

estoy partido como un leño

y la ceniza de un rayo no me alivia

para volverme llama en chimenea.


He desertado a los rituales

y aruño manicomios en venganza.

todos los rostros tienen una cicatriz tuya

y se me sale por los ojos

este corazón destrozado.


Tu ausencia está asesinando

por favor

lanza un títere de alegría a mis ojos

vuelve con tus maderas y crayones

aplástame como una ola

hasta que mi vejez te persiga de nuevo

con su bastón en alto blasfemando el café de las mañanas.


Regresa y da paz a mi corazón perdido.

Ya ves

después de todo

tu ausencia pudo más que mi locura.


Se me sale un llanto,

casi todo.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Xibalbá



Quisimos ver el infinito

Aproximando nuestra mirada al cielo nocturno:

La noche nos pobló las pupilas con estrellas.


Una diadema de arcoíris

Se ciñó a la nebulosa moribunda

Pero estábamos enamorados

Y no advertíamos que un río de sangre

Envejecía para atarrayar el último suspiro.


De todos los caminos escogimos la noche

Como bandidos tapiados

abejorrabamos el deseo en los labios.


No nos ganó el bermejo bosque de la pasión

Para oscurecernos como famélicos vámpiros;

Ni tampoco el blanco emplumado en silencio

Para temerle a la nada obstinada de los ángeles;

Quizás, amor, dudamos de los girasoles rezagados en el sendero

Que te encandilaron la piel hasta dejarla polen en sus pétalos

Pero mi ternura les ganó meciéndolos en tu pecho

como veletas desorientadas a la sombra de un viento dormido.


(Escogimos bien;

Todavía seguimos a tientas amor

Sin soltarnos la caricia atrincherada.

Un huso apasionado

Sigue tejiendo la primera noche de amor en el paraíso.)


Tu vientre pasó todas las pruebas

Añorando parir una raza hecha solo para el amor.


La última noche

Unimos toda la fuerza que nos restaba de futuro

Y nos amamos

Con los ojos cegados:

Nunca hubo tanta luz

Y nunca sobró tanta oscuridad

Para reconocernos en la caricia.


Los dioses jamás nos perdonaron.


Xibalbá!

Nació aquél día.

Historia increíble del Azar


Historia increíble del Azar
O del como murieron las Moiras




Las hilanderas rieron:
El hilo de Hérmes aparecía cano.
Atropos puso sobre la balanza la madeja
Láquesis anotó el valor de tanta espuma
Y Cloto dejó de pedalear.
El pájaro de los hilos detuvo su canto


Cortar, cortar, cortar!
Cantaban eufóricas.


Noche de media luna,
Árboles deformados por el viento pálido
y moscardones dormidos sobre cenizas de hilo
Encumbraban desolados las carcajadas agónicas.


Cloto sacó el pedernal bermejo de llantos
Y cortó
Un grito desgarrador agonizó hacia la soledad,
Los cabellos, de pronto, se tensaron y se soltaron,
Las Moiras cayeron.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

LIBERTAD BAJO PALABRA.



Carta a un desamparado en cualquier parte.

Aquí matan por querer y ser libres,
Encierran, secuestran y olvidan.
Aquí la libertad se hace a balazos
Por entre matorrales y vacas absortas de violencia.
Aquí se inventan arengas,
Cantos o simplemente gritos
Para hacer volar la paloma de la paz entre los ultrajados y la rabia.
Aquí los ojos saben decir odio
Pero también camino
Y las manos se parecen mucho
A dientes apretados.
Aquí la libertad
Siente,
Sangra,
Sufre,
Sepulta,
Solloza.
Aquí la libertad encierra esperanzas
y las sonrisas que se desbandan hacia los sueños,
Asusta orgasmos, golpea inocentes y flagela nubes.
Aquí la libertad está bajo palabra;
Por otros, por falsos y callados,
Por acusaciones que señalan muertos,
Por crepúsculos fugados
Y besos que se volvieron animales espantados.
Aquí la libertad está bajo palabra;
Por Loca
Por Inocente
Por Buena
Por Especial
Por Romántica
Por Tierna
Por Amorosa
Por Dama
Y aunque se hable poco de ella
Y se niegue su belleza o su heroísmo
Aunque se odie o se olvide entre los rezos
Aquí también
Muchos,
Casi todos,
por la libertad,
por ella,
dan la vida.

Mar de leva.



A la ciénaga grande de Santa Martha.


Era el mar o el viento?
Era la arena
era el tren que se nos viene encima
Y sigue
Con el alma desclavada de tajo por sorpresa,
era la fuerza descomunal de lo invisible
Que se mezcla con la noche, con rugidos de árboles
Arrancados y vueltos al aire como ropa que se lleva un huracán.
Era la arena o el viento?
Era el mar.
Con sus piedras diminutas rasgando la carne,
Doblegando, poblando de desierto la otra orilla de la soledad,
Era el mar con la sal espantando,
Quemando y cuarteando los ojos despavoridos de las iguanas,
Y desde aquí sin sombra para al menos consolar su muerte.
Era la arena o el mar?
Era el viento
Despiadado
violento
era la furia de un ser desordenando algo que no se sabe noche
Blancura, espuma, todo visiblemente desamparado desde lo gris
Y la desesperación
Empujando
Levantando el miedo del suelo con látigos de espuma
Besándolo con mil rocíos como si le regalara un último consuelo,
Lanzándolo, despedazándolo hasta dejarlo nada
Y yo contra la arena,
contra el viento
contra el mar
En esa orilla sin nadie
agarrado de la vida
Como un árbol más.

POEMA DE AMOR


(ASOCIACIÓN VERTIGINOSA Y AUTOMÁTICA DE EXTRAÑAMIENTOS)

Pocas veces lo sabemos
Pero así como en tus ojos
Esta toda la ternura,
En la palabra espeluznante
como en la palabra crepúsculo
está el rosicler.
Un color que sólo es posible en el inicio.

Si alguna vez
Lo percibes
Entonces procura no volver a hablar.

Una luciérnaga
Es la única creatura
capaz de anular la noche y el universo.

Las crisálidas parecen contener algo
Más urgente que la vida
Y los muertos son la total demostración del abandono
Pero ni lo uno ni lo otro
abordan el tema con tanta exactitud.

El amor dice más y sin embargo oculta
Yo he visto los ojos de un cadáver,
su cuerpo sin edad,
Su piel ajena a todo tacto
Y puedo asegurarte que allí no hay caricia
Más si, todo un cuerpo desamparado
a la espera
como un muelle.

Toda araña muerta parece disecada
Y nos el frío o el hielo
Sino el hueso vivo que siente una punzada,
una succión de harija puesta en el suspiro,
lo que nos hace extrañar el cuerpo sin siquiera
haber partido.

Todos los labios se calientan
A altas temperaturas de besos
por eso a todos nos gusta la palabra naufragio
y la velocidad con que se hunde en nuestra alma.

Tu lo sabes bien,
Toda luz se queda atrás cuando se trata de amar
Y si lo pensamos mejor
El orgasmo tiene algo de imposible
Cuando define el aletear impecable
De una mariposa.

Poner al amor así suena a fauna.
Yo recuerdo bien:
En la infancia,
Todo escorpión tenía algo de Hombre
Y no había nada como un cachorro lamiéndote la cara.

Llevar en la memoria
Un verso que no encaja en ninguna parte
Es la locura
Pero llevar un cuerpo que encaje en todo poema
Es la locura de Dios
Y tarde que temprano un murmullo
Nos hará ponerle atención a los silencios.

La entraña es el lugar justo
Para iniciar el desalojo.

Y no se trata de sacar
Sino de meter la mano en algo vivo
Y Rasgar hasta encontrar el hipogeo
Que florece entre las venas.

La palabra que te matará por su belleza
Todavía no se encuentra en el poema
Pero debes creer en lo invisible.

Nunca estrelles contra la pared
La palabra amontonamiento
Explotará como un colibrí.

Pero si lo haces
bésame primero para no perderte.

Algo después
Ya no será necesario para recordar.

No lo recuerdo
Pero
Si logras encontrar la grieta
Piénsalo.

Recuerda que el rosicler es el inicio
De cualquier universo
Y que solo desnuda
Alcanzarás el otro lado.

Yo escribe un poema de amor
Para vestirte.

EXPECT



ESTRAGÓN.- ¿Qué hacemos ahora?

VLADIMIRO.- Esperamos a Godot.

ESTRAGÓN.- Es verdad. (Silencio.)

VLADIMIRO.- ¡Qué difícil resulta!

Esperando a Godot.

Samuel Beckett


Hay que esperar a que sus pestañas dejen salir el humo de la noche,

contar con su aroma de estatua que hace equilibrio sobre la quinta pata de una silla,

suponer que sus labios dicen lo que los ángeles escupen después de comer

y creer que sin ella no hay señales para hacer arcoíris, ni lluvia para crear sombrillas.

Hay que aguardar con los pies sufriendo el pasto, dejar que traspase hasta el viento,

imaginarse el enjambre de ausencia y sueños que por dentro roen… Se escuchan!

Hay que prometerse la indiferencia como única jaula de pajarero,

Figurarse guardián de sus zapatos melómanos y el picaflor de sus manos.

Esperar que la llegada de su deseo aplauda plumas hasta tropezar silente.

A la hora en que la noche sale de su ojo, las sombras se despiertan.

Nostalgia



Tantas cosas te has vivido.
Te has desbarajustado para poder entenderte
entre el remolino de palomillas que persiguen tu sonrisa.
Inventaste la palabra ternura para sentir el plumaje de los colibríes
y la caricia misma para que dijera cuerpo.
No te ofendas por las cataratas
que enceguecen tu niebla de véspero incendiado,
ni arrulles con nostalgia los frailejones dormidos que dejaste
con asombro en la memoria de una chiquilla enamorada de tus cuentos.
Tantas veces te has acostumbrado a la inquietud,
al silencio que titila presagiando un grito entre las venas,
tantas veces has escuchado el nombre de un ave en su propio canto
que ciertos días amaneciste con algo de musgo,
con algo de cielo estupefacto
y tierra crepitando.
Es mucho lo que te has otorgado,
lo que has hecho
sin podrir el tiempo como siempre pasa
como suelen dejarlo cuando apenas se le ha perdido el sabor de arcoiris
que carga en su madeja de sueños y futuros.
Le entregaste toda la imaginación de tus manos a las flores,
enlodaste el invierno hasta derrumbarlo cuesta abajo
mientras el río traía el rumor de la desbandada frutal del verano.
Te desviviste de vivo
con el orgullo de lo bien hecho
de lo logrado con acento en la grandeza.
Pariste el mundo
como un dios fértil
que le da por extender su universo de caracoles
en el patio de una casa acostumbrada a los milagros.

martes, 2 de noviembre de 2010

Palabras liminares



Este verso es la broza que dejó el simún de tu ausencia

en el carapacho de mis rumazones.

Esta zarracina posesa de baladros

espera su justa caída sobre tu albor.

Por entre las alas de esta zeuxidia se entrevé un órfico celaje de girasoles.

Esta actitud onírica de los amarillos desbandados por un mistral picaresco

pueblan el crepúsculo a lo lejos con un arrebol solferino.

Es como si un alienígena pastor de boreales

pusiera en el cielo un lucernario

para sólo entretenerse encandelillando

a las luminiscentes salamandras que flotan en la brisa.

Es conveniente silenciar a la soledad

cuando se ajilan[1] las bestias del recuerdo.

Si intuyes que el anfitrión descuelga sus cerbatanas

del montaraz garabato de la luna y un animal de azur vestido

despierta sobre su cola al dios ocelado, entonces prende un infiernillo

y por entre la estenosis del algar de tus olvidos

busca el alcor más parecido a la desmemoria y entierra allí las cristomatías.

Todas estas crónicas de oneroso penacho

fueron los fueros que una pasión dejó huracanada.

La cobertera máscara de la bestia salaz

aceleró la licuefacción de este exegeta.

Adéntrate, en este marasmo,

pero no conjures o invoques el orden de la ceniza precisa.

El heresiarca interprete ya no cuelga aquí su flemático vestiglo

hace mucho tiempo ya

que su sombra es una contracción de lujuria en el cuerpo de una hembra.


[1] Proviene de un a expresión Llanera que hace referencia a encaminar, a tallar el ganado para contarlo

Ritual Mapuche.



Sierra de Pilmaiquen.

Luna llena sobre fogatas agoreras.

Noche fría, expectante, poderosa.

El elegido calma su ambición.

La mirada férrea,

los músculos tensos.

Al igual que él

los demás candidatos intimidan.

El coraje es el ritual.

Con la mirada cíclope,

yergue su orgullo

sólo comprendido por las mapuches

que lo ansían en silencio.

Es un hombre curtido por la voracidad de su pueblo

y lleva en su adentro la esperanza de vengar una muerte.

El tronco preciso por tres días

no parece someter su deseo de conducir el grito de caza.

El guerrero se escultura, se atesora y se angustia,

Un anciano deja caer el pesadísimo eco

y todos se acercan en coro hacia el único hombre

de la bestiaria victoria.

Un pedernal azul le entregan al toqui

y “Caupolicán el macizo”

le nombran los dioses.

Sólo una lágrima,

la única,

dejó salir aquel día

el indio montaraz.

SONETO QUE NO ES SONETO

SONETO QUE NO ES SONETO

Al mejor estilo de Lope


Soneto ha salido de repente.

En el cascajo de mi esqueleto

el tema ha sido el esperpento.

Yo no sé como puedo hacer éste


pero ya cuarteto he terminado.

Los versos han salido sin problema

y octava, terminando en rima,

once sílabas, he considerado.


Aquí abajo viene ya sexteto.

Encabalgando he salvado males

y casi concluyendo lo presiento.


Eufonía, también he conseguido

aliterando todas las vocales,

Mas no vale, cuento no he logrado.

viernes, 29 de octubre de 2010

VICIOSO.



Confesiones de un descosido

Siete pecados capitales
sin remedio alguno.

VICIO UNO: BORRACHO

No probé el trago
sino hasta los dieciséis años,
hasta que las hormonas me ganaron,
aquella chica
y mi puta voluntad no pudo.

Antes,
escupía todo casi con arrepentimiento
y pedía a Dios perdón por tener un sabor de ratas
en la lengua.

La condición del borracho
se basa en el anarquismo:
al final
te quedas con una tiranía
de copas y de ojeras.

Al principio,
beber
sabía amargo
y luego me hizo amargo.

Cuatro botellas de champán robadas
pueden volverte un borracho
moribundo y radiante
o mandarte al hospital
a vomitar y orinarte encima
con tu soledad:
así es como se entera uno
de que está sólo.

Con el tiempo,
uno aprende a beber;
a abalanzarse contra los taxis
y romperle los parabrisas
o regurgitar todas las canciones de rock
frente a una iglesia
y quedarse pasmado mirando
la boñiga que se cagó por la boca.

El trago te lleva a pelear;
a perder dientes
y que te cosan los labios sin anestesia
mientras te siguen regañando por borracho
y sinvergüenza.

Pero la bebida también tiene cosas buenas:
tiernas como nubes de leche
o sexo en lugares imprevistos.

Te hace querendón
y macho como un simio
Y fiel a los amigos de turno ante la barra.

Ser borracho es una disciplina;
primero hay que beber hasta quedar podrido,
hasta que de tu boca lo único que salga
sea sangre
o por lo menos un eructo con olor a muerte
y cara de perdido que sonríe.

Hay que beber como un toro
y caminar estrellando rayo-tu cuerpo
contra todos los postes de las calles.

Hay que revolver bebidas:
cerveza, vino, whisky y cualquier cosa barata que emborrache
o deje al menos
un tierno sabor de vehemencia entre los labios.

Dormir anclado o de pie
o romperse contra el pavimento la cabeza
y levantarse
y seguir como si nada
En la negra nada de la nada.

Fui un borracho.
Un buen borracho descarrilado;
rompí lavamanos con la frente,
ventanas con bates de beisbol,
puertas de vidrio
con golpes rotundos de cejas distraídas,
levanté barriles como si fuera
King- Kong
azotándolos contra luces perdidas en callejones
y hasta me vetaron en los bares.

Quedé con deudas
y con amigos que se fueron volviendo extraños
como cuando se olvida el nombre o la plata
para seguir bebiendo el mediodía.

Me agarré con policías
y los policías me agarraron;
paré el tráfico en la noche
y dormí en la mitad de una carretera
borrando las estrellas en mis sueños;
me corté sin sentir
y apuñalé sin sentir
y en muchas ocasiones
me desperté en la cárcel
con manchas de sangre en la camisa
o con un jugo verde de bilis
como muestra de haber dormido
en cualquier parte
sin ángel de la guarda
o con diez de ellos cubriéndome la espalda.

También
en la vida de borracho
volví a la sobriedad
con el primer trago de días sin bañarme
y me metí en jardines ajenos a seguir bebiendo
y hablé como Dios cuando creaba el universo
a una cría de demonios pasmados por el trago;
canté letanías
y declamé poemas de borrachos malditos
a guitarras ebrias en mis brazos.

De estas proezas
dan fe otros borrachos
y, como ellos,
tenía siempre una botella de sed entre las manos.

Un buen borracho
con un equilibrio perfecto para retar alturas
- ¡Vea!
hago el cuatro
y cuando el mundo se detenga
les camino en línea recta.
Un borracho de a de veras,
con los puños bien puestos
hasta que tocara despicar una botella;
con el corazón dispuesto
tomando alegre y sin temor
como si se tratara de la última botella
y el cuerpo, entonces, para la última batalla.

Un borracho,
un borracho y nada más
que poco a poco
Se fue volviendo serio
y comenzó a desayunar
una copa de Ginebra
para soportar el mundo
cuando el mismo mundo
ya no lo soportaba.

VICIO DOS: DROGADICTO

Dicen que hay que ser Niño
para pecar de inocente:
yo pequé de bruto
porque me metí de adulto.

Y no es fácil.
Hay que saber aguantar:
que el cuerpo no enloquezca
mientras la mente se va por los rincones
o le da por perderse en el centro de las flores.

Hay que ser un duro drogadicto;
hacer pistas de blancos ángeles
desmenuzados hasta el polvo
y esnifarlos hasta que el corazón se pare;
hasta que los hongos te desmayen
con sus mandrágoras gigantes
arrastrándote los karmas.

Hay que fumar con paranoia
en huesos de gallina
y anhelando papeletas de bazuco
mientras recoges cenizas y colillas.

Yo fui un buen drogadicto.
Me sudaron las manos
y la frente
y me dio diarrea
y sentí morirme
cuando me faltaba un bate
para lanzar mi cabeza fuera del estadio.

Al final uno solo desea es quedar tranquilo
así sea sobre una cama de mierda
pero con buen opio en los pulmones.

Me fusilé el paladar
con pistolos de polvo
que daban expresión cadavérica
a mis galimatías enfermos de mutismo.

Pasé noches delirado
quieto como un árbol
y los árboles se desvelaron
quietos a mi lado.

Es que para ser drogadicto
hay que prepararse:
no comer muy bien
y tener la rutina
de un ratón que conoce
desde adentro el laberinto.

Fui un gran drogadicto;
no peleé
pero me dio por razonar
con las estrellas
y el autismo me fui arrinconando
entre mi yerba.

Aprendí a quedar estático como los gatos
y a comprender la traslación de la tierra
en el baile lento de mis ojos.

Para ser un gran drogadicto hay que enloquecer;
ser capaz de ver duendes
donde los duendes pueden verse
y no verlos donde no se pueden ver;
hay que volverse estafador, vividor,
mal hijo, mal hombre:
apenas un fieltro de ansiedad
fumando hasta las telarañas del olvido
y estar dispuesto
a quedarse tieso
en cualquier parte
de repente.

Hay que jugar al parqués
repleto de pulgas
con un balde de miseria al lado
como un remo
y entrar en convulsión
para salvar tu vida con media de trago
y un nuevo cigarrillo.

Hay que volverse impulsivo
y aprender a robar
pero también
se tiene que ser señor entre los propios;
leer la mente
o dejar que te la lean
mientras encuentras
la línea mágica
que une todas las cosas en tu sueño
y te saca risa de loco
mientras el humo desaparece
en el aire
sin saber muy bien
a que horas es que fuiste capaz
de explicarte el universo.

VICIO TRES: ANDROMANIACO

Todos lo tenemos
y se potencia a solas.
Las mujeres en el baño
o nosotros en cualquier lado.

Se comienza…
quien diablos sabe
pero
le quita la inocencia a uno de inmediato.

Se enferma,
se suda,
se delira
y no se quiere más
sino vivir culeando.

Cuando no hay de más
toca con las manos
o buscar trastornos
que vayan de la mano
o que calcen como un guante
entre los brazos.

Yo fui adicto al sexo
Y me follé
hasta en los orificios mismos
que la luna hacia posible
entre las nubes:
me masturbé
cien,
una,
nunca,
siempre
y la delicia de empezar
de nuevo.

Besé senos detrás de las iglesias,
metí mi pene
en viejas que se fueron muriendo
y en niñas
que se volvieron hembras del deseo;
forniqué encima de lavadoras,
en la playa,
en el mar,
en mi cama,
en la calle,
y creo
que a toda hora
y en los sueños.

Hay que se un andromaníaco de susto
y follar solo con ninfómanas
o buscar a las que puedan convertirse;
sudar hasta que el cuerpo
sea un vapor de orgasmo
escribiendo la palabra
“más” entre las ganas
y sufriendo
terriblemente
si nadie viene a tocarte
el sexo
por las noches.

Hay que vivir con el pene siempre en guardia,
Hirsuto, pelo de erizo
o espina de limonero
pero atento
por si llega
una diosa
que sólo sea vagina.

VICIO CUATRO: NEURASTÉNICO

Vivir aplastado
como si todo el cielo fuera la gravedad
y la tierra una prensa
que va destripando
cualquier gana de los ojos
encerrando el mundo.

Hay que vivir días de diluvio
con una lluvia insistente en la pereza.

Ser un aburrido de tiempo completo
y sentir que ni la misma muerte se desea.

Yo fui un neurasténico intachable:
No me bañaba,
no comía,
no dormía,
no hablaba
y nunca lo supe,
pero sospecho
que estuve muerto en ese tiempo,
hasta en los sueños.

Hay que sentir las ganas de nada;
el peso líquido
y sentir en el cuerpo
una sensación extraña
de no poder nada aunque se quiera
Yo fui un absoluto cansado,
una fatiga
que lo lleva a uno a caminar casi siempre derrotado.

Se cierran las cortinas
y se prepara la mente
para que siempre tenga muerto.

No explicarse nada;
hay que vivir mareado
y no encontrarle cuerpo al cuerpo
en ningún sitio.

Estar abatido
como si todas las guerras ya se hubiesen perdido,
e irritado por no poder cambiarlas.

Yo fui un buen desfallecido:
siempre me sabía extenuado

VICIO CINCO: BIPOLAR

Estar triste,
Desamparado hasta de la harija de la propia piel
y luego
sentir que se lleva un payaso en el pescuezo...
Reír y odiar
y hacer rosarios de risas y de lágrimas
para sufrir confundido
tanta felicidad atravesada
en el plato de comida.

Yo fui un maestro de la bipolaridad:
llené los espejos con retratos
de un géminis
con más cara de Ying-yang
o de Uróboros.

Escribí cartas de amor
a las que les prendí fuego
y después lloré por las cenizas,
al final reí por ver mi cara tiznada de tristezas.

Ser bipolar no es sencillo:
hay que partirse el rostro,
tener un ojo triste
y una sonrisa perfecta
y llevar en el vestido de luto
siempre,
siempre,
una broma de payaso
por descuido.

VICIOS SEIS: SUICIDA

Hay que colgarse como los murciélagos
y tener como ellos todas las vocales
para poder decir adiós
en cualquier parte.

Hay que sentir que se puede escapar
por una grieta descubierta en lo invisible
o que se puede uno arrojar por la ventana
sin temor al vacío
o a la explosión del último desespero
en el asfalto.

Fui el mejor suicida:
nunca hice cartas,
no avisé a nadie
y al final
nunca me maté
porque la pasión por morir
le ganaba a las ganas
de llegar a hacerlo.

Me encerré en el baño con cianuro,
le saqué filo a cuchillos temerosos
y nunca me tembló al jugar
a la ruleta rusa
con un revolver en las manos.
Me ahorqué el suicidio muchas veces
y salí ansioso
en busca de otro.

Es que ser suicida no es sencillo:
hay que estar seguro,
saber que no se quiere,
querer que no se sabe
y no apretar los dientes
al lanzar la moneda a Aqueronte
de antemano

VICIO SIETE: POETA.

Por último
uno se hace poeta
por vicio nada más,
porque se lleva adentro
y sin salida.

Para ser poeta
hay que serlo todo
y luego
ponerse a escribir
como Juan su apocalipsis
casi loco en el desierto.

De todos los vicios hay que salir
para poder llegar a este
y todos hay que vivirlos
con la misma intensidad con que se vive un vicio.

Pero de todos
el más fuerte siempre ha sido
para mí
la poesía.

Fui poeta;
un día Bukowski
y dejé a Bukowski entre sus tragos;
un día Borroughs
y me quedé mirando mis manos
como si fueran las puntas de un sol
incendiando cabañas en el Tánger;
me dio por Miller
y sin embargo
sigo sin conocer a las mujeres;
tuve el cansancio de Vallejo
y sus golpes de nada en el hombro
y por si fuera poco
viví tan viril y loco
sin sanatorio alguno
como Artaud
desfigurado en una mueca indescifrable;
fui Nerval y sus ganas de colgarse
y ante un espejo me sorprendí
con un cuchillo entre las manos
pero al final de todo
pude salir ileso
como salen los actores
cuando en el filme
han muerto como nunca.

Pero de este vicio
nunca
Oh! Dios mío
yo no puedo,
no he podido,
y letra tras letra sigo embrujado,
escribo, escribo
Y ojera tras ojera
me abismo día a día.

Los pecados capitales
son como cuentas de un rosario
que se amarran arco-iris
a la fatal
decisión de no saberme.
Poeta o loco
mi epitafio
al fin de cuentas
es quien sabe…
no puedo, ya no puedo
Oh! Demonio
Estoy perdido.