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| San Bartolomé desollado de Marco d'Agrate. El Duomo di Milano. |
sábado, 10 de septiembre de 2011
DESOLLANDO EL LLANTO
viernes, 2 de septiembre de 2011
Poema Con Sabor A Luna
domingo, 9 de enero de 2011
EL FIN DEL MUNDO

Lo último que vi fueron las luciérnagas.
Quizá estábamos dormidos:
En el silencio la respiración es sólo un oleaje
que viene siempre prometiendo playas.
No debimos abrir los ojos
Pero me encantaba verte perdida entre la almohada.
Le temo a ese instante, pero recuerdo tus pestañas
como pétalos de una flor extraña.
Muchas cosas pueden crear el universo
Cuando el fin del mundo llega:
Una rosa embestida por el viento,
El rocío atrapando en infinitos los espejos,
Un ladrillo como un color escondido entre las ruinas,
la soledad bramando sobre la corriente de un río
y un escarabajo jalando con fuerza hacia la vida
son apenas pequeñas tretas para comenzar de nuevo.
Esa noche.
El mundo se derrumba de noche.
Un zancudo espera que el vidrio se haga viento,
El viento a que alguien abra la ventana,
Adentro es de sueño,
No hay frío en las manos
Y la voz tiene un rostro que despierta el alma dormida entre las rocas.
Lo último que vi fue el calor de tu beso incendiándome los párpados
Y sentí tu caricia sin fin resbalando, resbalando....
En un segundo no hubo historia
Pero si todo lo nuestro en la sonrisa.
Basta una chispa para sacudir la noche,
Para que mis ojos sean linternas flotantes
Danzando como medusas en lo negro de tu pelo.
Una imagen, una sola basta
Para parir de nuevo el mundo.
Esa noche
No nos despertamos,
Nuestras miradas se encontraron,
Estábamos tan cerca que parecíamos abrazar un solo cuerpo:
Vuelve a soñar te dije
Y cerré mi felicidad somnolienta entre tus labios.
En el fin del mundo
Yo estaba entre tus brazos:
Soñando.
Lo último que vi fueron las luciérnagas.
Eso basto.
Esa noche.
En la última noche del mundo
Tú y yo
Fuimos a despertar en el jardín.
jueves, 6 de enero de 2011
APOLOGÍA DE LA DISPEPSIA

De expediente Amelie
Hay que comer sircas para endurecer el alma
Buscar subterfugios que tengan algo de petroglifos o cavernas
Desenmarañar la noche hasta encontrarle la claridad
Pero nunca entregarse, no dejar que un reflujo de abyecciones nos desmanee
Tendrás que convertir tu boca en una solfatara
Y quizás lo único agradable sea un sabor de sangre acuarela en los recuerdos
Tu intestino fue hecho con el mismo cuero con que se fabrican los suestes;
Un marinero acribillado por delirios lo pensó en el mallesttrom
Y supuso el uso de ese apéndice como agüero para templar la porfía de los ángeles.
No olvides que llevas una máquina que se alimenta de tus años como el tiempo.
Alguien te empujó y en la caída te puso un soma como código de barras
La eternidad es como una suripanta que se deleita colocando espíritus en el horno
Nada le debes a su fuego sin memoria, a sus labios sin huella de beso en tu ceniza
Aprendiste de aquí lo que era el hambre y el dolor,
La vida te amarró en un somier oxidado y con palanganas te enseñó a amar lo que perdías
Peregrinaste en el mundo como un wayuu borracho en el soto más espinoso
Soterraste aquella corazonada de querubín que te asaltaba
Y le cogiste un cariño absurdo al sollado donde Dios puso a crecer tu stupa y tu esqueleto.
Deglutir es una forma de afirmar tu suberoso corazón obstinado
Recuérdalo cuando te tragues tu último suspiro
Soslayaste la aureola para intrigar una biografía más cercana al sortilegio
Si las alas afirman lo invisible, nada envidian tus entrañas,
Solios verdaderos de este cuerpo humano.
ENLUNAMIENTO LUNÁTICO

La noche se prestaba de corbatín sincero
Y por entre el solar la luna hacía brillar en rojo sangre
Los ojos de un enruanado hombre de las nieblas.
Yo le vi surgir como un huevo en el gran nido del cielo
Y el Cóndor planeando iba en el trampolín de la muerte.
Una vez me regaló la arena del techo en que pendía
Y una lechuza blanca para la soledad, pero se llevó mis ojos.
Cambié la estrella y le puse una hostia
Para que el árbol de navidad comulgara con el pesebre.
Una vez la vi como un boomerang tumbando los luceros.
Ayer fue una chimenea que pobló la noche con grises nubarrones.
La luna de los sapos es más codiciada que la luna de los grillos
Pero los lobos aúllan para que grillos y sapos se callen.
Entiendo que toda luna nula y anula su luna
Cuando sale la mía mi sangre me ahoga.
viernes, 31 de diciembre de 2010
NOCHE DECEMBRINA

Un año se me está yendo de un salto hasta el silencio,
Un parque de luces comenzó a atizar los leños del pesebre
Y entre la brisa decembrina un pajarito dejó escapar una milonga.
Todo se hundió arrullando los hastíos
Y una ciénaga de metas sin lograr comenzó a anegar el tiempo.
Me quedaron luces somnolientas,
Pequeños rastros por donde se fue el deseo,
Una aurora boreal colgando en los recuerdos
Y el olor a amor que me marcó el destino.
Esta noche se estrellarán contentas las estrellas
Y una lluvia de pirotecnias empezará a reanimar las añoranzas.
Cuando las doce inicien a huir hacia el olvido
Un beso de Dios comenzará a encender el sol
Para reavivar las esperanzas
Y el dulce sabor de las caricias.
LITURGIA.

Aquí soy del aire, una cosa hermosa para que la luz brille sobre ella.
Paul Auster.
Todos los días me desangro.
No es precocidad, ni un automatismo
Esto de no faltar a la palabra.
Es un atraco, un gravamen,
La única salida.
De no tener este hilo que encadena llantos
Quizás una pretina anillaría el silencio.
Se me sale todo y aun me falta.
Me queda un ahogo, un desierto pútrido
Que no renueva el vino ni la caricia que desmantelaba la amargura.
Me parieron con sed,
Con la obsesión de un mar impertérrito que se estrella ávido de espuma.
Hubo algo de conjuro que me otorgó este vómito insistente,
Nada en los días me habla de sosiego, al final todo se resume
En ojos desvelados buscando la salida.
No es ganas de escribir lo que brilla con marea en la luciérnaga
Es la lengua ungiendo el cuerpo para el sacrificio de las noches.
Tengo una plegaría que cambia con los sueños
Y hay en mi tristeza unas ganas de estrellarlo todo.
He buscado la calma como un caracol que escucha el mar entre su concha
Y he retado a Dios a mostrarse en la inhóspita sangre que me habita
Pero nada he logrado, sólo muescas de sarcasmo son este dolor
Y esta sed que circula como vida entre mis venas.
Escribo con la verdad que no tengo para huirme,
Con el tedio acostumbrado a mis miserias.
Cada palabra se me sale con unas ganas totémicas de consolar el mundo
Al final es una cosa bárbara la que se pega a la memoria
Y me pone a hablar en la lengua de los que ya no esperan nada.
Mi lenguaje es natural y viene de una tiniebla que sufre todo lo que me hace vivo.
A veces siento que logro una pequeña cometa, un grillo, un viento pasajero,
A veces algunas cosas se encienden como ascuas que podrían servir para quemar los desvaríos,
A veces entre la ceniza un cocuyo se agiganta hasta calcinar el globo de hastío que se escapa.
Hay noches que comulgo con algo parecido al llanto
y un arrebato de arcángeles me viste con el albornoz de las auroras,
llego entonces a los días con un gozo jaranero
que ya no recuerda porque yace tanto humo agonizando entre las manos.
El recuerdo de un hombre que resiste me vuelve a habitar
Y son como granos de fastidio en la cabeza
estas ganas de romper la alcancía donde ahorro mis últimos anhelos.
El sol conoce del borracho que a tumbos va por la orilla
de cada rutina cosida en el pecho del paisaje.
Cuando llega la noche
yo me derrumbo como un hormiguero de palabras arrasado por la lluvia
no miento
siempre la soledad me encuentra clavándome un puñal entre mis labios.
miércoles, 26 de marzo de 2008
PRUEBAS DE INGRATITUD.

Con este silencio amasable
que llevas hacia el día adormecido,
con esta manera de cortarte las pestañas
y los labios en la niebla preocupada o rutinaria,
con tus ademanes que agrietan tus ojos ante el viento,
que te sacuden como ropa tendida en el verano,
con tus dos manos que nunca
has utilizado para desplumar un ángel
y que usaste todos los días
para vestir el animal encabritado en tu enhiesta intimidad,
con este inventario de intuiciones
y por la rosa que dejarás podrir
como ofrenda justa para el fallecimiento.
Por el beso que se te fue envejeciendo
y haciendo avaro al deseo,
por la fecha final que te espera
con esa ansiedad inusitada
con la cual se intuye el miedo en la tiniebla,
con tu manera de ser ante el espejo
o por el olor a trasnochado
que llevarán los amigos en tu luto.
Con tu esparcida actitud de bufón
profanando los engaños,
con esa costra que dejaste abandonada entre las sábanas
como si nada conviniera,
como si el memorial de tus huesos
o tu aliento asustado no bastara,
como si con esa forma de dejar perdida tu mirada en la tristeza
o como si el lagrimal testigo de tu ausencia
no sirviera para señalar tu sarcasmo en los velorios.
Como si tu vida a cuestas no ajustara
tanto espasmo y humedad otorgado en los orgasmos,
como si la indiferencia no justificara,
que estuviste muchas veces en el centro de lo eterno.
Como si no hubieses comido
de las propias manzanas nocturnas de tu nada
te pones el cuero bochornoso de Abel en tu memoria
y te avienes de golpe ante los recuerdos
con esa cara de recién descubierto
en los ojos atalayados de un anciano mirándose al espejo.
Con tu manglar de incertidumbres
todavía te paseas irrespetando el estupor de los espectros,
te sigues madurando para la última sonrisa,
te apretujas el alma entre la carne,
te haces el indigno
y te rebelas esgrimiendo el pescuezo
de un ángel recién ahorcado por tu sombra.
Te atreves aún a irte de golpe
contra ese dios tuyo que se asoma en la harija matutina
de tu somnoliento despertar de porcelana,
pareces un ciego palpando su degradación en la piel de un río,
un desposeído acechando
la noche en la entrada de unos labios magullados.
Semejas demasiadas baratijas truqueadas en un mercado de leprosos.
sigues mordaz como el aguijón que cuelga en tu entrepierna,
con ese reflejo virulento que sigue pudriendo el tamarindo
que te puso Dios a latir en el centro mismo de tus alas.
DESESPERACIÓN POÉTICA

Tengo poesía haciéndome trizas,
me amarra el corazón con sus alambres,
me fatiga,
me obsesiona a cometer un fraude,
una estafa, un delito.
Hoy la poesía quiere conversar
mientras tritura entre sus dientes
los pichones de mi felicidad.
Quiere cargarme en su lamento,
convertirme en remero.
Se me ha enfrentado y me ha caído de repente.
Me ha dejado pulverizado.
Me queda el desahogo, el naufragio,
siento que esta noche será un periplo
y quiero romper el remo antes de sentir la catarata,
ya me mutilé los oídos
para no escuchar el silencio de las islas desabitadas
pero la poesía ha puesto sobre la plancha de la muerte
a mi alegría.
Hoy siento que seré el amanuense de una tétrica alquimia:
la noche me está gravitando y presionando,
el grito no puede agujerear
aunque me corte las manos y me realice una lobotomía
la extraña y meditabunda criatura que se aniquila
seguirá arrastrándose hasta el precipicio mismo de mi lengua.
Quiero destrozar el bote,
hundirme si es preciso,
atragantarme con la sangre de un suicida
pero no seguir
no seguir con este impulso misterioso
que se puso de repente en este día
a girar destrozando mi salida.
No lo quiero
que me lo extirpen
y se lo pongan a otro entre los huesos
por un instante
por un segundo.
Dios, esa palabra que se busca para sentirse salvado
Dios, ahórcame entre tus barbas
ponme de amuleto entre tu pecho
pero sálvame de esta palabra que me habita.
OBSTINACIÓN

Tengo un corazón reprimido,
recostándose en lado más doloroso de mi amor,
tengo un silencio congestionando, ahogante,
casi apunto de desbordarse en llanto.
Mi rostro se parece mucho a cierta palabra
que no he podido sufrir con toda la muerte que me falta.
Tengo simplemente ganas
de arrojarme por un camino de hormigas
hasta el centro mismo de su entraña.
Hoy estoy obsesionado con cierto lamento,
con una tristeza inmensa parecida al rostro de un niño
que ha perdido para siempre sus abrazos.
Presiento alrededor de mi cariño una cofradía,
mi mente atribulada de estrellas apagadas
va cayendo desesperanzada hacia la honda cuenca
de estos ojos que sólo quieren dejarse perder,
cegándose para siempre en la distancia.
Es hoy mi corazón
un desorden de otoños empujando mi pasado,
creo que pariré a la medianoche un resfrío
parecido al aliento
que dejan los pájaros recién muertos en sus nidos.
Y este silencio
este silencio
que ya no entiendo
pero que justifica mi existencia.
Por qué no me disparo un relámpago,
por qué no me lanzó hacia el vértigo...
la tristeza es mi destino.
Entre líneas, veo un hombre defraudado
queriendo arremolinarse hasta el comienzo,
un hombre intentado romper el hilo
y quedarse para siempre vagando en el laberinto.
Veo un hueco hecho en toda la mitad de la ilusión,
un gusano riendo entre la herida.
Si me preguntas a que me parezco,
tendría que mirarme ante el espejo
y desgarrarme la huraña máscara
para poder al menos presentir que tengo
una criatura abismal entre los ojos.
Si preguntas por mí, a mí
quizás sólo pueda decirte
que me fui haciendo extraño
que me jubilé a destiempo
y que quedé en una casa solo
sin siquiera poder conversar con mis fantasmas.
Si preguntas a otros por mí
a lo mejor puedan darte más señales:
que tengo una sonrisa que traiciona mi melancolía,
que el corazón se me agrandó
hasta generarme un tumor de ternura en los brazos
y a lo mejor concluyan con alguna imagen de ese otro
que le gustaba guiñar el ojo cuando comía tamarindos
y no es bueno reprochar tanto viento
y beso dado de frente en el camino
después de todo, me tiraron sin alas a este mundo,
que aunque quisiera
pasaría la noche en vela arrullando este fantasma;
pero no quiero
no la quiero hoy
la poesía no la quiero hoy
quiero maniatarla,
amarrarla a la pata de mi cama
y verla berrear como un chiquillo
hasta que se le pase el capricho.
LA NOCHE DEVASTADA.
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| una verdadera obra, felicitaciones creador.! |
A veces un disparo despertaba en la noche nuestro terror
entonces
nuestra carne como las colas de las zarigueyas
comenzaba a heder esplendente
ante la presencia asustada de los ojos
que aún no reconocían por cual esquina del pueblo
es que arreciaría la muerte con su tropa de lamentos.
El mundo entonces era una gran noche
tiritando entre el abrazo compartido
de seres sabiéndose espantados.
No había espacio para las lágrimas
prematuramente deshilvanadas
sobre la piel que comenzaba a tiritar
ni tampoco tiempo para despedirse
con un beso perpetrado sin hielo entre los labios.
Tan sólo estaba la inutilidad de la sombra
bregando a ocultar la taquicardia
puesta de improviso en las costillas
y un vaho de pánico
preparando el cuerpo para la quietud de los huesos.
Era todo entonces tan inservible
para el escondite de nuestras venas
hinchadas de familia.
La noche dilatada en el escalofrío de los árboles
y en el silencio de los grillos
parecía a veces reanudar su tierno cauce
de sueño y copula estrellada
mas regresaba el estertor de un mudo ruido
formando la corriente eléctrica del miedo
y entonces los labios invocaban el abrazo
de las alas franquicias más cercanas
a nuestros asolados estremecimientos.
El niño y el adulto eran
una masa informe de pavor y desmayo.
Nada entonces valía la pena
salvo una muerte rápida
sin ningún dolor entre las manos.
Se anhelaba la desaparición
como algo que al fin dejara
calmada la casa para siempre
y el último deseo era que
al cerrar los ojos todo por fin finalizara.
Esos momentos siguen respirando
en la piel que aprendió el color de los fantasmas.
A veces regresan con todo el tumulto de su espanto
como si empujaran el sueño
hacia el último despertar .
jueves, 6 de marzo de 2008
UNA DE AMOR

Al mejor estilo Girondo-Benedetti
Te lo voy a decir de una vez por todas.
La cuestión está, en que tú existes
exclusivamente para mi amor.
A mi que me importa el mundo.
Sin tí esta tierra orgásmica
centrífugamente inclinada hacia su propio ardor
sólo me parece un mero atributo del peso.
Bien puedo seguir existiendo así,
sin saber si el mundo es un celular
Evaluado en el precio que impongan a mi gusto.
"Me importa un comino".
Lo sabes.
Un buen bosque vale todo
lo que mis ojos puedan contemplar en su paseo
pero que me falte por una millonésima de espacio
tu cuerpo,
tu mirada adormeciéndose
como un cachorro entre mis manos,
No.
No puedo tolerarlo.
Moriría.
Simplemente, dejaría de existir,
de ser,
de poder verle la esquina a la madriguera.
Me perdería en el recodo más pequeño
de cualquier tristeza
y sabes que eso,
es a simple vista,
el hormiguero perfecto
de todo lo que sirve
para concluir de veras
que sólo existes para mi amor.
Que bien puede servir
ese asombro seductor de tus labios
que se suspende siempre al borde de los míos
para asegurarlo todo.
El amor,
Créelo,
no puede estar en otra parte.
viernes, 11 de enero de 2008
poema que jamás debí escribirte...pero me ganó el deseo

Deseo gastarte por completo, con prisa,
temerario ante todos tus encantos.
Deseo vaciarte en un instante,
en una silla, en un parque,
en cualquier parte.
Deseo absorberte con afán,
ansioso hasta el delirio.
Quiero que entres en mí, que me acabes,
que me llenes la cabeza de escalofrío y de silencio.
Deseo llevarte dentro de mí,
en mis brazos, en mis venas, más adentro.
Deseo tragarte, comerte,
engullirte en medio de la brisa y de la calle,
ante la mirada aterrada de los ausentes,
huyendo de los perseguidores de sueños
convicto de la ley natural que procura envejecerme.
Deseo tenerte adentro,
embarazarme con tus sueños,
con tus engendros.
Deseo robarte la piel,
usarla de cobija y llevarla a todas las salidas.
Deseo vivirte, gozarte, consumirte,
antes de que mueras,
antes de que desaparezcas en cualquier esquina,
antes de que me haga viejo
y no pueda ni siquiera recordar tu nombre,
antes de que caven una fosa
y me entierren acompañado por seres que aun no he conocido.
Antes de que termine este presente,
este instante, ahora que te conozco tanto,
que sé que eres carne, rubor,
humedad por dentro, pulso acelerado,
ahora que puedo recordar tu enigmática mirada
y tus sencillos dientes,
ahora que puedo describir
la cara de intranquila que te dieron,
ahora que reconozco el temblor en tus piernas;
el orgasmo.
Ahora que sé que has leído algo,
que has visto poco, que has olido
y has temido a la tardanza.
Ahora que sé que te gusto, que sé como besas
y reconozco tu lengua entre mi boca,
ahora que he empezado a dudar
porque sé que te iras, que no iremos,
que no estaremos quizás mañana en este mundo
y en otra historia,
ahora que he pensado en ti, en mí,
en nosotros, en la ausencia,
deseo retenerte, preñarme con tu sombra
y parirte cada noche.
Deseo que te llegue este poema,
que lo leas, que lo rompas, que lo quemes
y veas arder todos mis deseos.
Deseo que eso hagas para que comiences
a desear con instinto, sin miedo, sin tardanza.
Eso deseo, y mientras busco la forma de lograrlo…
el tiempo pasa.
Y nada puedo hacer,
sino tan sólo desear que mueras,
como todos,
sin saberlo.



