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viernes, 8 de junio de 2012

SITUACIONES.




Siento un silbo en mitad del color
Y es como una brisa abrigando, como una distancia;
Hay algodonales donde el blanco es un peligro
Y donde el día fulgura hasta hollar todas las miradas.

Esta pequeña reverberación es un sopor para olvidar, me dicen.

He conocido la soledad levitando en los abismos
Y he podido, entonces, clausurar el pasado.

Pero vengo amontonando noches para conseguir un descanso.

Los ojos están empozados y quieren parir gritos que alcancen a la ausencia.

No ha sido una perdida fatigar el cuerpo, encender memorias, marcar los olores
Y aunque todavía no hay palabras fatales para desalojar  todos los llantos
Esta trinchera conoce el desierto, los lugares donde habita el espanto.

Siento un silbo en mitad del color
Y es como una hojarasca rodando, como ramas quejándose.

No todo cabalga con el motor de la errancia,
No siempre la evolución fue el trabajo de amar o buscar a los dioses
Algunos llevamos un corazón andariego:
Un silbo, un soplo abriendo las puertas.

Cada estación tiene un paisaje para cumplir con la soledad,
Cada vida su verso, su pastizal, su arena, su miedo
Al final
Su pedazo de mar, sus tinieblas, su tristeza total
Invocando.

Siento un silbo…
Es, me dicen,
Sólo el viento que pasa.


sábado, 18 de febrero de 2012

HABLO DE LAS PIEDRAS.

  
“son géometras”
Gonzalo Rojas

Se ovillan
Se algodonan
Se adormecen
Casi siempre
Casi juntas
De día son
Precisas
De noche
Extrovertidas
Casi siempre
Se oscurecen
Se enrojecen
Se traslucen
Casi solas
De tarde son
Ansiosas
De mañana
Perezosas
Casi siempre
casi siempre

caminan con pasmosidad gravitando hacia el sueño del estanque más cercano,
gustan de hacer rondas alrededor de las fogatas, de los jardines y de los niños,
algunas han logrado poses acrobáticas que dejan al descubierto sus lágrimas
y las más esquivas suelen parecerse a un animal luminiscente oculto en el abismo

que extraña forma de rozar
de suavizar la piel
de sentir lo más blando
cuando están en el fondo del agua

y esa certeza de un delirio fosilizado
de percibir la soledad del sol
y dejar arder el corazón adentro

son las viajeras más temerarias
y la memoria de la aldea

temen al tiempo como nosotros
y a veces miran hacia el cielo
y piensan en cosas imposibles como las nubes.



miércoles, 2 de enero de 2008

Promesas




Te prometo que jamás haré silencio
Ni siquiera
En la tumba…
Porque seré llanto y grito
Remordiendo los recuerdos.


Te prometo que jamás dejaré
De caminar…
Me inventaré senderos,
Huellas,
Distancias que prolonguen
El sueño o la espera.


Te prometo que seré feliz
Sin dientes
Con lágrimas,
Sonriendo
En los abismos,
Cribando el sudor
Que le nace a las semillas.


Te prometo dejarte para siempre algún día,
Con todo
Sin ti siquiera,
Sin sabernos,
En alguna esquina,
Apenas escribiendo
Viento para no ser beso.

Algunos propósitos verdaderos de los días





Los días que se van tendiendo
delante de nosotros,
sin nosotros.


Los días completamente vacíos:
ni una telaraña avisando
que hay distancia, tiempo o
simplemente polvo en los rincones.


Ni un grito adelantándose,
ni un sólo fósforo
encendiendo las estrellas.


Los días se van tendiendo
como muertos sin memoria
esperando que les caiga encima un alma
de improviso.


Algunos optan en la acera
por el cambio de semáforo
y la luz verde que teje hojas en los árboles.


Otros, simplemente,
doblan en la esquina,
Esperándome…
para asaltarme
por sorpresa

martes, 1 de enero de 2008

LA HIGUERA (BOLIVIA)





Lo limpiaron
Y lo tendieron a medio vestir
En el centro de los demás cuerpos.


-Aquí.
Sí, eso.
¡Mierda
Saque esa foto rápido que se me pudre la mano!


-Sonría mi teniente….Listo!!!
Ja, ja, ja!!!


No era Jesucristo
Pero se le burlaron igual.

Significado de cosas desconocidas




Un chasquido
En la noche
Sirve para que los dedos
No se adormilen,
No piensen otra cosa


Un beso
Medianamente bueno entre los labios
Sólo es eso,
Un susurro tímido o coqueto
De un deseo sonriendo en las entrañas.


Una estrella fugaz
No es una cosa del espacio
Con afán, incendiándose de prisa,
Sólo es un capricho
Que se encuentra de repente
Ante nosotros
Buscado palabras de enamorados
Para enfriar sus propios ardores
De cosa perdida en la tiniebla


Un sombrero es un florero
Para exhibir rostros y silencios en la calle


Y un muerto
Es sólo eso,
Una cosa tirada por ahí
Debajo de los árboles

CARTA A UNA MUJER ANTES DE SER RESUCITADA




La vida se te fue caudalosa
rojiza y de pronto se coaguló
en la mesa de la morgue.


De ti quedó el color rubio de tu pelo
el anhelado pubis y tus senos
aún excitando mi memoria


Pero el resto se ha desfigurado.
Están algunos gestos
con los que detenías, por milagro,
las miradas de todos los ausentes.


El viento sigue extrañando
tus tantos besos lanzados al aire
y en el colegio hay un pupitre
que se estremece casi moribundo
cuando confunde entre los pasillos tu sonrisa.


Está ya muy lejos tu abrazo
con el que señalabas
la llegada de la noche
y tu rostro es apenas
algo parecido a esas figuras
que se hacen con las nubes.


Pero casi siempre
se presienten tus gritos
buscando los gatos que dejaste
acostumbrados a tu tacto.


Casi siempre en algún lugar del día
las sombras salen corriendo hacia el cementerio
y allí se echan a llorar
dejando un reguero tierno de luciérnagas.


El balcón muchas veces ha deseado
lanzarse, sin pensarlo, hacia el estanque
donde solías darle color a los inviernos
y menos sed a los veranos.


La casa sigue ostentando la ligereza de tu cuerpo
y las tantas cosas que te fuimos regalando.


Hay evidencias de ti en todas partes:
una hebra de cabello en el nido de un gorrión,
la pestaña que soplaste de mis dedos
y que hizo guarida en mi bolsillo,
la lágrima que el eucalipto que abrazabas
decidió conservar en su recina,
el eco de tu voz en el fondo de la iglesia,
tus ojos aún riendo ante el espejo,
tu sonrisa saltando de recuerdo en recuerdo,
tus huesos en la tumba,
tu sudor en mi camiseta de goleador,
tus labios en la camisa de despedida del colegio,
tu olfato siempre entre las flores,
una gota de sangre entre las sábanas,
tu sabor de sexo en mi memoria
y otras tantas cosas
que muchos sacan en las tardes
cuando hay visita
para decir que eras buena y linda como un ángel
que nunca ha conocido la miseria.


De ti han quedado ciertas cosas y tu ausencia
el dolor, la esperanza
y cierto pueblo extraño
que ha decidido con todo lo que fuiste
recobrarte hoy a medianoche.


Ojalá nos funcione el aquelarre
y podamos recobrarte del vasto
territorio de la nada.